Secun de la Rosa, un artista trepidante

La temporada anterior tuve el honor de conocer personalmente a Secun de la Rosa gracias a Las fichas, el último montaje hasta la fecha de su compañía, Radio Rara, uno de los mejores del circuito teatral independiente español de los que pude disfrutar en aquel periodo y en el que Secun de la Rosa, además de firmar su autoría y dirección, actuaba.

Por nada del mundo me habría perdido el regreso a las tablas del artista, esta vez únicamente como actor. Desde el pasado 25 de enero, encarna a Guillermito, una creación del autor francés Guillaume Gallienne, y lo hace en un escenario tan emblemático como el Teatro Lara de Madrid. Bajo la dirección de Julián Quintanilla, Secun de la Rosa nos transmite en vertiginosa primera persona una vida de órdago: la de Guillermito, el niño que creyó ser niña al nacer.

Guillermito y los niños: ¡a comer! no se trata de un monólogo convencional y mucho menos en manos de Secun de la Rosa. El actor no sólo nos interpela en boca de Guillermito, sino que posee la capacidad -elevada a la categoría de don- de invocar en la escena a un incontable ramillete de personajes que el autor propone como reto a aquellos pocos valientes con agallas para un texto tan complejo. Ante el pasmo generalizado del público, el portentoso Secun de la Rosa supera las expectativas y llega, por momentos, a desdoblarse en escena: sus personajes incluso se pisan las réplicas. Y tras hora y cuarto sin respiro, Secun de la Rosa nos lanza contra un inteligentísimo final abierto que arranca una más que merecida ovación.

Guillermito y los niños: ¡a comer!, una lección magistral de interpretación. Bravo, bravo y bravo.



Guillermito y los niños: ¡a comer!
de Guillaume Gallienne puede verse de jueves a domingo en el Teatro Lara de Madrid.